No es dulce. No es tierna. No vino a arrullarte.
Lilith es el hada que aparece cuando te dormiste por dentro. Cuando todo funciona — la casa, el trabajo, la rutina — pero nada te prende. Cuando la última vez que sentiste algo intenso fue hace tanto que ya ni recordás si eras vos o era otra persona.
Pelo negro. Galera negra. Pollera negra. Todo oscuro. Todo profundo. Y en medio de todo ese negro, una rosa roja. Una sola. Porque Lilith no necesita más que eso para decirte lo que vine a decirte: ¿cuándo fue la última vez que algo te hizo arder?
Y no hablo solo de amor. Hablo de pasión. De esa cosa que te agarraba antes y te hacía perder la noción del tiempo. Pintar, escribir, bailar, crear, desear, reírte hasta que te doliera la panza. Eso que el mundo adulto te fue sacando de a poco diciéndote que “no era prioridad”.
Lilith tiene ojos verdes que ven en la oscuridad. Porque lo que vos escondiste, lo que tapaste con responsabilidades y rutina y “debería”, está ahí. No se fue. Está en la oscuridad esperando que alguien lo alumbre.
Las alas que lleva no son para huir. Son para elevarte por encima de la vida gris que armaste sin darte cuenta. Porque esa vida no es tuya. Es la que te dijeron que tenías que tener.
La rosa roja en la galera no se marchita. Porque la pasión no muere — se adormece. Y Lilith vino a despertarla con un solo toque.
Energía: Pasión. Deseo. Fuego interior. Reconectar con lo que te hace vibrar. Salir del gris. Sentir de nuevo.
Para quién llegó: Para quien vive correctamente y se siente vacía. Para quien se olvidó de lo que es querer algo con todo el cuerpo. Para quien necesita que alguien le recuerde que estar viva no es solo respirar — es arder. Lilith ya está acá. Y no se va hasta que sientas algo.
✨ Única. Irrepetible. Canalizada a mano. Una vez que se va, no vuelve.