
Gaspar
Gaspar es el brujito de las señales, el que contesta cuando alguien dice “mandame una señal”. El pedido viaja por donde viajan esas cosas y llega a su barba gris, que las atrapa como red de pescar. Entonces él consulta la amatista del cetro, que le muestra qué señal vas a entender vos justo, porque no es lo mismo para todos, y la manda con la mano abierta, como quien suelta un pájaro: la canción exacta en la radio, una pluma en el camino, el cartel con la palabra que necesitabas leer. Nunca manda señales confusas; si no la entendiste, no era de él. Camina despacio con su túnica marrón gastada de tantos siglos de oficio, y no espera que le agradezcan. Le alcanza con que, del otro lado, alguien mire la señal y se anime a creerle.