El oficio

Cómo empezamos Thibisay y Gabriel

3 min de lectura · 06 May 2026 · Thibisay
Cómo empezamos Thibisay y Gabriel

Empezó como un juego. Thibisay armaba duendes pequeños con materiales que encontraba — alambre, retazos de tela, ramitas — y los regalaba. Gabriel los miraba y un día dijo:

Hay algo en estos que no es vos. Es como si vinieran de afuera.

Esa frase fue el comienzo.

Empezamos a notar que cada pieza llegaba con su propia personalidad. Que cuando Thibisay intentaba "diseñar" uno desde cero, no salía bien. Pero cuando se sentaba a trabajar sin idea previa, dejando que las manos eligieran, aparecían piezas que tenían algo extra.

El primer guardián canalizado

El primer guardián canalizado en serio fue uno chiquito, marrón, con ojos de cuenta verde. Lo regalamos a una amiga que estaba pasando un duelo. Tres semanas después nos llamó llorando: nos contó cosas que el guardián "le había dicho" que ella jamás nos había contado. Cosas íntimas, específicas. Detalles sobre su madre que solo ella sabía.

Ahí entendimos que lo que estábamos haciendo era serio. No era manualidad. Era otra cosa.

El cambio

De ahí nació todo. Empezamos a tomarnos más tiempo. Empezamos a escuchar cada pieza antes de terminarla. Empezamos a respetar el ritmo de cada canalización. Y dejamos de regalar: la energía del intercambio importa, y un guardián que te llega "gratis" pierde algo del peso de la decisión.

No fue una decisión comercial. Fue una decisión energética. Cuando algo lo recibís sin haber hecho un movimiento por él, no termina de ser tuyo. Cuando hacés un movimiento — sea económico, sea de tiempo, sea de espera — el ser entra de otra manera.

Lo que aprendimos los primeros años

Los primeros años fueron de prueba y error. Hicimos piezas que después nos dimos cuenta que no eran. Las quitamos. Aprendimos a reconocer cuándo estábamos canalizando bien y cuándo estábamos inventando porque queríamos terminar antes. Aprendimos que algunos días no se podía y había que parar.

Aprendimos también que hay personas que no son para esto. Y eso está bien. Hay quien recibe un guardián y conecta inmediatamente. Hay quien lo recibe, lo guarda, y lo redescubre cinco años después. Hay quien lo recibe y nunca conecta. El guardián no es para todos.

Hoy

Hoy somos los dos. Thibisay canaliza y arma. Gabriel sostiene la parte logística, los envíos, la comunidad. Trabajamos sin empleados, sin intermediarios, sin revendedores. Lo que hacés con nosotros, lo hacés directo con nosotros.

Estamos registrados como empresa en Uruguay y como LLC en Estados Unidos. Pero no nos sentimos una "empresa". Nos sentimos un oficio. Como un par de panaderos que hornean pan cada noche para que la gente del barrio coma bien al día siguiente.

Por qué no escalamos

Mucha gente nos dice "deberían contratar gente, hacer más, ganar más". Lo entendemos pero no es para nosotros. Si contratamos a alguien, deja de ser canalización seria: pasa a ser una línea de producción.

Preferimos hacer menos piezas pero hacerlas bien. Preferimos tardar lo que tardamos. Preferimos cobrar lo justo y vivir bien con eso. La escala que hay es la que es. Y nos gusta así.

Lo que tenemos en común con la comunidad

La gente que llega a Duendes del Uruguay suele compartir algo: está cansada de lo masivo. Lo vimos clarísimo. Vienen de comprar cosas que se rompen, de tener relaciones de consumo que les dejan vacío, de buscar algo más sólido y más lento.

Por eso conectamos. Lo que ofrecemos es lo opuesto al consumo rápido: algo único, hecho a mano, que tarda lo que tiene que tardar.

Lo que viene

Estamos abriendo el camino al mercado de Estados Unidos en inglés. Estamos pensando colecciones nuevas. Estamos planeando que esta misma comunidad — la que estás leyendo ahora — crezca con nosotros. No queremos ser más grandes. Queremos ser más profundos.

Si querés ser parte de esta comunidad elemental, ya lo sos. Tu adopción te puso adentro. Lo que sigue lo construimos juntas — esa es la alquimia que te toca.