Duendes

Bodhi

Guardián de la espiritualidad

$309.464,00 ARS

Tamaño: Mediano

Envío internacional: US$25 por pedido.

11 años creando seres a mano, sin moldes.

Conocé sus detalles, su historia y lo que hace especial a esta creación.

Qué recibís
  • La pieza y los elementos detallados en su ficha.
  • Su historia y la información para conocer su misión y simbología.
  • Acceso a Mi Magia, el espacio de conexión y cuidados para quienes ya recibieron a su guardián.
Envío y entrega

Uruguay: $300 UYU · Internacional: US$25 por pedido.

Si pagás en otra moneda, comprobá el importe convertido antes de confirmar.

El plazo de entrega depende del destino. En los encargos, el envío comienza después de la creación.

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Cómo cuidarlo

Dale un lugar seco y protegido dentro de tu hogar. Quitá el polvo con un pincel suave; evitá humedad, productos químicos, calor y sol directo prolongado. Para conectar, empezá por su historia y por lo que te resulte propio.

¿Cómo lo compro?

Abrí su ficha, conocé su historia y tocá «Agregar al carrito». Después elegís el destino y el método de pago entre los que ofrece la tienda. Vas a ver el total antes de confirmar.

Bodhi

Su historia y su magia

No vino a darte nada. Vino a quitarte.

Quitarte la prisa. Quitarte la necesidad de llenar cada segundo con algo útil. Quitarte esa adicción silenciosa que tenés al ruido, a la productividad, a sentir que si no estás haciendo algo, estás perdiendo algo.

Bodhi tiene los ojos cerrados. Y no los va a abrir. No porque no pueda — porque ya vio todo lo que necesitaba ver. Lo que busca ahora no se encuentra con los ojos. Se encuentra cuando dejás de buscar.

Sentado en loto. Descalzo. Ropas de lama bordo y dorado. Las manos abiertas sobre las rodillas, sin agarrar nada. Y ahí está la primera enseñanza: las manos más poderosas son las que sueltan.

El Buda dijo algo que suena simple hasta que intentás vivirlo: el sufrimiento nace del apego. No del dolor — del apego. Te agarrás al resultado, al plan, a la pareja, a la idea de cómo deberían ser las cosas. Y cuando la realidad no coincide con tu cabeza, sufrís. No por lo que pasa — por lo que esperabas que pasara.

Bodhi no tiene cristal ni cetro ni escoba. Tiene las manos vacías. Porque la segunda enseñanza es esa: no necesitás acumular para estar completa. Ya lo estás. Solo que el ruido no te deja verlo.

La tercera enseñanza la lleva en la cara. Esa expresión. Esa paz que no depende de que todo esté bien. Esa calma que no necesita que nada cambie para existir. El mundo puede arder alrededor de Bodhi y él va a seguir respirando. No por indiferencia — por compasión. Porque entendió que reaccionar desde la desesperación nunca salvó a nadie. Que la claridad nace del silencio. Que las mejores decisiones de tu vida las vas a tomar cuando dejes de tomar decisiones desde el miedo.

El dorado en su pecho es el despertar. No un despertar espectacular con luces y visiones. El despertar real: el momento en que dejás de pelearte con lo que es y empezás a habitarlo.

Respirá. Eso es todo lo que Bodhi te pide. Que respires y notes que en este segundo exacto, en este preciso momento, no te falta nada. Absolutamente nada. Todo lo que necesitás para estar en paz ya está acá.

El problema nunca fue tu vida. Fue tu mente contándote historias sobre tu vida.

Energía: Paz que no depende de circunstancias. Soltar el apego al resultado. Silencio interior. Compasión por vos misma. Vivir en el ahora sin que sea una frase de taza.

Para quién llegó: Para quien medita para relajarse y no entiende por qué no funciona. Para quien leyó todos los libros de mindfulness y sigue con la cabeza a mil. Para quien necesita que alguien le muestre que la paz no se busca — se deja de tapar. Bodhi ya la encontró. Está sentado en ella. Esperándote con los ojos cerrados y toda la paciencia del universo.

✨ Único. Irrepetible. Canalizado a mano. Una vez que se va, no vuelve.

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