Abril es una pixie de pelo negro atado en dos colitas revoltosas que se disparan para los costados como si tuvieran vida propia. Los ojos azules, enormes, curiosos — de esos que preguntan sin hablar. Las dos florecitas en el pelo le brotan como si la primavera la hubiera elegido a ella para empezar.
Viste de verde, toda entera, como quien se mimetiza con lo que crece. Las manitas juntas contra el pecho, apretaditas, como sosteniendo una promesa que todavía no se cumplió pero ya se siente cerca.
Abril es la pixie de los nuevos comienzos.
No los comienzos grandiosos con fuegos artificiales. Los otros. Los silenciosos. Los que arrancan con un “hoy voy a intentar de nuevo” dicho bajito, solo para vos. Ese primer paso que nadie ve pero que cambia todo.
¿A quién busca Abril?
A quien siente que ya es tarde. A quien cree que su momento pasó. A quien necesita escuchar que mientras estés acá, siempre es tiempo de empezar algo nuevo. Un proyecto, un hábito, una forma distinta de mirarte.
Abril no se queda esperando. Cuando se va, se fue para siempre.
¿Vas a dejar pasar tu nuevo comienzo?
“Las cosas más lindas de tu vida todavía no pasaron. Están creciendo.”