Hadas

Isolde

Guardián del amor

$ 4,397.00 MXN

Tamaño: Mediano

Envío internacional: US$25 por pedido.

11 años creando seres a mano, sin moldes.

Conocé sus detalles, su historia y lo que hace especial a esta creación.

Qué recibís
  • La pieza y los elementos detallados en su ficha.
  • Su historia y la información para conocer su misión y simbología.
  • Acceso a Mi Magia, el espacio de conexión y cuidados para quienes ya recibieron a su guardián.
Envío y entrega

Uruguay: $300 UYU · Internacional: US$25 por pedido.

Si pagás en otra moneda, comprobá el importe convertido antes de confirmar.

El plazo de entrega depende del destino. En los encargos, el envío comienza después de la creación.

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Cómo cuidarlo

Dale un lugar seco y protegido dentro de tu hogar. Quitá el polvo con un pincel suave; evitá humedad, productos químicos, calor y sol directo prolongado. Para conectar, empezá por su historia y por lo que te resulte propio.

¿Cómo lo compro?

Abrí su ficha, conocé su historia y tocá «Agregar al carrito». Después elegís el destino y el método de pago entre los que ofrece la tienda. Vas a ver el total antes de confirmar.

Isolde

Su historia y su magia

Isolde es un hada que parece sacada del corazón de un bosque que nadie encontró todavía. Pelirroja, con una trenza larga que le cae como una raíz viva. El gorro en punta marrón le da un aire antiguo, de esas hadas que existen desde antes de que alguien las nombrara. No necesita brillos ni coronas. Su poder está en lo simple.

Los ojos lilas le delatan algo: ve lo que crece antes de que brote. Donde vos ves tierra vacía, ella ve posibilidad. Donde vos ves un final, ella ve abono para lo que viene.

Todo en ella es tierra. Las ropas marrones, los tonos cálidos, la presencia firme. No flota como otras hadas. Está plantada. Y eso es exactamente lo que trae.

Isolde es el hada de la paciencia fértil.

No la paciencia pasiva de quedarte esperando a que algo pase. La otra. La activa. La de quien prepara la tierra, planta la semilla y confía en el proceso sin arrancarla cada dos días para ver si creció. Esa paciencia que hoy casi nadie tiene porque todos quieren todo ya.

Vivimos en un mundo que te dice que si no es inmediato, no vale. Que si no lo ves, no está pasando. Que si tardás, perdés. Isolde viene a decirte lo contrario: lo que crece rápido, muere rápido. Lo que echa raíces profundas, se queda para siempre.

¿A quién busca Isolde?

A quien está sembrando algo — un proyecto, una relación, una versión nueva de sí — y se desespera porque no ve resultados. A quien necesita que alguien le diga: está creciendo, aunque no lo veas todavía. A quien confunde lentitud con fracaso sin darse cuenta de que las cosas más grandes de su vida tardaron en llegar.

Si sentís que estás haciendo todo bien y nada cambia, Isolde es la señal de que sí está cambiando. Bajo la superficie.

Isolde no se queda esperando. Cuando se va, se fue para siempre.

¿Vas a confiar en el proceso o vas a dejarla ir?

“No todo lo que se rompe necesita pegamento. A veces necesita tierra, agua y tiempo.”

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