
Cloe
Cloe es una pixie naranja de punta a punta. El pelo anaranjado, despeinado, disparado para todos lados como si acabara de salir corriendo de una aventura. Los ojos azules enormes con esa chispita de travesura que solo tienen las que están a punto de hacer una de las suyas. La ropita naranja, cálida, como un atardecer chiquito con patas.
Tiene una florecita en el pelo que apenas se ve — como si se la hubiera puesto apurada, sin espejo, porque tenía cosas más importantes que hacer. Cosas como saltar, inventar, imaginar, reírse de nada.
Cloe es la pixie de la risa.
La risa de verdad. La que te agarra desprevenida y no podés parar. La que te hace doler la panza y lagrimear los ojos. Esa que no recordás cuándo fue la última vez que tuviste.
Nos volvimos tan serios. Tan ocupados. Tan “no tengo tiempo”. Nos olvidamos de que reírse no es perder el tiempo — es ganarlo. Que un ataque de risa cura más que mil charlas. Que la gente que se ríe junta se quiere más fuerte.
¿A quién busca Cloe?
A quien necesita aflojarse. A quien carga tanto peso que ya no se acuerda de lo que es pasarla bien. A quien le vendría bien menos seriedad y más carcajadas. A quien necesita permiso para ser ridícula, torpe y feliz.
Cloe no se queda esperando. Cuando se va, se fue para siempre.
¿Cuándo fue la última vez que te reíste de verdad?
“¿Sabés qué es lo más lindo que podés hacer hoy? Reírte sin motivo.”
Reseñas reales de la tienda
Arte espiritual y simbólico. No sustituye atención médica ni psicológica.








