Anselmo
Su historia y su magia
Anselmo está a cargo de la hora violeta, ese ratito entre el día y la noche en que el cielo se pone del color de su gorro. Es un trabajo de precisión: cada tarde levanta el cetro justo cuando el sol se va, y la amatista sostiene la luz unos minutos más de lo que las leyes del cielo permiten. Lo hace por los que llegan tarde a todo, los que se pasaron el día corriendo y se merecen aunque sea un pedacito de algo lindo. Por eso a veces salís apurado y el cielo te frena de golpe, todo lila, y te quedás mirando sin saber por qué se te aflojó el pecho. Era Anselmo, estirando la tarde para vos. Después la suelta, despacito, y deja entrar la noche. Hay belleza que parece casualidad y es alguien cumpliendo su oficio con cariño.